6 mar 2009

pantano

con la lluvia en la cara
sobre arenas movedizas

vamos camino hacia el oráculo
(una mujer-cabeza-vagina gigante sobre el pórtico)


viento tras viento penetra las moléculas del espejo
hacia lo negro
lo inefable


(las raíces de los árboles crecen a velocidades impensables)

en el centro de la esfera hay una bola de fuego
(un hombre con cabeza ígnea y cerebro de lava)
esperando el momento de esparcir su materia
sobre la superficie del planeta

hay balanzas,
toboganes,
troncos que chorrean saliva
salvia

nosotros, empantanados
entre el influjo
oímos lo que no está escrito
-sabemos

del inmenso semiesférico, de la curva
de la piel hundida por los dedos

del no-silencio
del hilo de oro
y de lo irrevocable.

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