Somos
animales en el cosmos
somos puntos de conciencia
somos magia matemática
infinitas partes interconectadas
somos
diferentes percepciones de un mundo en común
una libertad sin nombres,
libertad de vivir el mundo
sin mediarlo con palabras
Una tarde helada de Junio,
un perro corre eufórico
por la orilla del Río de la Plata
no se preocupa del frío,
ni de los problemas mundanos
Un poco más lejos, en la misma orilla
una garza contempla
con paciencia infinita
su horizonte urbano y natural
Quisiera ser como ellos
auténticos
intrínsecamente libres
aprender de los animales
a vivir sin nombres entre instantes
un existir inmediato
un contacto más directo con lo real