una noche en etiopía
donde ella sufría cuando le decía
que moría, que se moría
de amor por los hemisféricos
los planisferios de sedas
los besos y los dedos
sexo
sin sahumerios ni nada
adoméstico
en los picos frios y calientes
del intertiempo
ella reía y devenía
"dicen que es la vida", repetía
y su cuerpo se fundía
con todos los límites del tejido
20 mar 2009
6 mar 2009
pantano
con la lluvia en la cara
sobre arenas movedizas
vamos camino hacia el oráculo
(una mujer-cabeza-vagina gigante sobre el pórtico)
viento tras viento penetra las moléculas del espejo
hacia lo negro
lo inefable
(las raíces de los árboles crecen a velocidades impensables)
en el centro de la esfera hay una bola de fuego
(un hombre con cabeza ígnea y cerebro de lava)
esperando el momento de esparcir su materia
sobre la superficie del planeta
hay balanzas,
toboganes,
troncos que chorrean saliva
salvia
nosotros, empantanados
entre el influjo
oímos lo que no está escrito
-sabemos
del inmenso semiesférico, de la curva
de la piel hundida por los dedos
del no-silencio
del hilo de oro
y de lo irrevocable.
sobre arenas movedizas
vamos camino hacia el oráculo
(una mujer-cabeza-vagina gigante sobre el pórtico)
viento tras viento penetra las moléculas del espejo
hacia lo negro
lo inefable
(las raíces de los árboles crecen a velocidades impensables)
en el centro de la esfera hay una bola de fuego
(un hombre con cabeza ígnea y cerebro de lava)
esperando el momento de esparcir su materia
sobre la superficie del planeta
hay balanzas,
toboganes,
troncos que chorrean saliva
salvia
nosotros, empantanados
entre el influjo
oímos lo que no está escrito
-sabemos
del inmenso semiesférico, de la curva
de la piel hundida por los dedos
del no-silencio
del hilo de oro
y de lo irrevocable.
5 mar 2009
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